¿Por qué soy vegana?






Y bueno, voy a responder esta pregunta que me han hecho muchas veces. ¿Por qué sos vegana?
Así que en un resumen les mencionaré mis razones:

Soy vegana porque estoy en contra de la forma en la que la sociedad trata a los animales. Creo firmemente que los animales no son medios para nuestros fines, y no merecen ser tratados como objetos. Por eso, no participo en actividades que sean fruto de esa explotación.

No como productos animales, no uso productos animales en mi vestimenta, en los productos de mi casa, y no asisto a espectáculos que involucren animales como acuarios, circos, zoológicos, etc.

Mucha gente ve esto como algo extremo, pero en realidad no lo es. Creo que si estamos conscientes de la crueldad y el maltrato que involucran estas industrias debemos alejarnos lo más posible de apoyar y patrocinarlos. No sólo la carne viene de la explotación animal. Los lácteos, huevos, miel, pieles, etc, también vienen de animales que viven subyugados a una vida de maltrato, y que al final, paran en el mismo matadero que los demás animales criados para carne.

Lo más importante es, que existen alternativas para estos productos, no son una necesidad (salvo en casos muy aislados), sino simplemente algo que consumimos por preferencia personal y conveniencia.

El veganismo no busca la regulación de la explotación, sino la abolición. Se vive muy bien sin productos animales, y muy saludable también. Ha sido probado ya por los científicos, y cada vez hay más doctores recomendando alejarse de los productos cárnicos, lácteos y etc, para mejorar la salud. Así que espero que poco a poco podamos crear más consciencia y lleguemos a tratar a los animales como seres vivos que son, no sólo como objetos y máquinas.

¡Un abrazo para todos!

No "puedo" dejar de comer carne, queso, huevos, etc.

Es interesante como la gente dice esto, una y otra vez. "Yo no podría", "No puedo dejar de comer carne", "No puedo vivir sin el queso"

Que dramáticos. La verdad yo no me considero ser una "super humana" o tener poderes especiales que me hagan única y especial. No creo ser una persona con una "fuerza de voluntad" super firme ni nada. Y aún así soy vegana.

Se come para vivir, no se vive para comer. La verdad hay tantas cosas que se pueden comer, y usar, que no provienen de la explotación animal, es cuestión de ver... hacer un poco de ajustes en la vida y cambiar. Los pocos minutos de placer en tu boca que pueden causar esos productos, le costaron una vida de maltrato, abuso y explotación a un animal.

No hay que decir que algo "no se puede hacer" cuando en realidad "no se quiere hacer". La falsa pretención de que si les importa la causa, pero "no pueden" dejar de participar en la explotación animal, realmente me hace querer explotar en mil pedazos.

La gente que dice "amar a los animales" pero no tiene problema comiendose los productos provenientes de su explotación, es como el proxeneta que dice: "Amo a los niños, pero necesito el dinero."

Quéjense lo que quieran, estoy harta de escuchar excusas. Sean sinceros, simplemente digan "no me importa". Ese sentimiento, es culpa, es cargo de conciencia, lo que sea, no funciona al menos que se haga algo al respecto.

Y es más facil de lo que parece, eso se los puedo asegurar. Ojalá un día dejemos de mentirnos a nosotros mismos y decidamos cambiar.

El consumo de carne, ¿Disonancia cognitiva?

Es tan común ver las cabezas rebanadas de cerdos, vacas y pollos en los mercados y carnicerías, sin embargo el pánico y horror cunde cuando vemos a un perro, en la misma condición a la que sometemos a sus demás compañeros animales.

No es nada nuevo saber que en varios países orientales, el perro cumple otra función más que ser el mejor amigo del hombre. Se dice que la carne de perro tiene efectos positivos sobre quienes padecen de presión alta, y que el guiso de entraña de gato ayuda a los enfermos de artritis a superar sus aflicciones. (Wikipedia)

¿Entonces por qué nos perturba tanto ver el cadaver rostizado de un perro exhibido en un mostrador, si hemos endurecido nuestro ser a la vista de los cuerpos decapitados de los pollos entre sus empaques plásticos, las piernas de las vacas colgadas de los ganchos, o los cerdos atravesados sobre las mesas de los bufféts?


Tenemos aún el descaro, de gritar groserías frente a la TV, o a la computadora, cuando vemos una noticia del consumo de carne de perros en Asia, cuando somos responsables de la matanza diaria de millones de animales en América.

La hipocresía... comer animales y al mismo tiempo aborrecer a quienes hacen lo mismo.

Decir amar a un animal, pero comerse indiscriminadamente a otros. ¿Será disonancia cognitiva? ¿O la pura apatía, disfrazada de indignación?

Quién quisiera ver un perro ser criado en las condiciones en las que son criados los cerdos de engorde. Encerrados en pocilgas, sometidos a trato cruel y despiadado, esperando nada más llegar al peso indicado para ser sacrificado.

Escuchar los ladridos desesperados, mientras se cuelga por una pata, y el matador le desgarra la garganta. ¿Quien querría consumir la carne, de un animal torturado, que grita en agonía mientras es sumergido en un tanque de agua hirviendo?

El mundo está lleno de ellos. ¿Eres tú uno también?


Miedo al Cambio

Muchas veces me pregunto que es lo que afecta más sobre las decisiones que tomamos en esta vida. Y qué será lo que afecta más, o nos impide dar esos pasos importantes.

¿Al cambio, y lo que implica a nuestra vida?

¿O lo que dirá la gente?

Utopia

Te extraño

Mi gato, mi Bebé precioso. Te extraño tanto. Me duele, me duele el corazón.

Te fuiste, y ni te di una segunda mirada. Me acostumbré a tenerte cerca, a que siempre regresabas a mi. Ahora tu ausencia, me parte el alma todos los días.

El recuerdo de esa noche oscura y lluviosa ahora me atormenta. ¿Por qué te quité tu collar? ¿Por que no cerré la ventana? ¿Por qué no te puse atención?

Quisiera que estuvieras aquí. Recostada en mi cama, te extraño a mi lado. Las palabras no me alcanzan, para expresar lo que siento. Es como un vacío, en el pecho, un dolor, que no se va... no se olvida, no me deja.

Quisiera pensar que estás bien, pero se que no es así. No se si te perdiste, si te escapaste, o si te moriste.

Perdoname.

Lo mismo, nunca igual.

La historia repetida. Diferentes personajes.
18 almas sedientas, algunas ni lo saben.

El veredicto está escrito desde hace milenios, pero luchamos por verlo levantarse una vez más. El afán en nuestras manos, como si dependiera de nosotros. Apenas logramos intervenir... nos permites participar.

El lugar, el honor, y los roles a jugar.

Otra vez escuchar las historias.
Recordar cuando hablé la mía.
La respuesta frente a mi.
No entra.
No cabe.
No sabe.

Y aún así, pasa lo mismo, aunque nunca sea igual.

No fui yo, sino tú en mi.